martes, 7 de junio de 2011

Lanzad al Enano!


Por todos es bien sabido que el velcro se compone de 2 láminas de materiales diferentes: una peluda y otra puyosa (término inexistente pero acertado, maybe). Bueno, pues el trajecillo no puede hacerse entero en material adhesivo o adherente..no se sabe cuál es cuál, por tema de costos. Además haría mucho calor.

Así que se utiliza un mono, que no un simio, que está atravesado por bandas del material peludo o del puyoso -hay 2 teorías sobre la seguridad al respecto-.

Una vez confeccionado el mono, que debe fabricarse en una tela gruesa pero llamativa , se instalan dos asas muy bien cosidas, una en la parte de la espalda, de hombro a hombro más o menos y otra de nalga a nalga...más o menos.

Así, el peso del enano quedará muy bien distribuido para aquel deportista que deba elevarlo por los aires.

Lo que puede desequilibrar el peso eventualmente es el tema del casco, porque una característica de los enanos actuales (a falta de información completa sobre los mesopotámicos, que dicho sea de paso, deben haber sido una delicia para el lanzamiento) es la cabeza de volumen enorme. Por eso hay algunos de cabeza media tan asediados por los lanzadores. Un lanzador profesional siempre lleva su propio enano para el que seguramente tendrá un moderno uniforme y una dieta severa.

El truco está en elevarlo con confort hasta la altura del pecho y nunca sobre la cabeza, e impulsarlo hacia adelante con la fuerza de la pierna izquierda, que se deja apoyada y desplazada hacia atrás para evitar lesiones lumbares. Además, de esta forma se previenen los accidentes como el triste y conocido caso de Midgetón & Johnny Templerley en Oklahoma, 1962.

El enano debe ser lanzado de forma frontal, es decir, que lo primero que toque el telón receptor o spiderweb, en el argot purista del Midget Tossing sea  la parte de la barbilla y el abdómen. El telón evidentemente está hecho del material complementario a las tiras de velcro del trajecillo. El enano habilidoso sabe que debe desplegar sus miembros justo al llegar al telón de manera que aumente la superficie de adherencia. También debe saber que si abre sus piernecitas y bracitos antes de tiempo, entorpecerá su aerodinamia...y fatalement, caerá al suelo.

Cuando por fin, el espectador tiene el placer de observar a la figurilla en vuelo (personalmente me fascinan enfundados en un monito verde), la sensación es de vértigo y felicidad.

Ahí va, con su boca muy abierta al viento y los párpados apretadísimos mientras el deportista lo observa orgulloso, como un padre!

Y el cúlmen viene con el esperado aterrizaje en superficie vertical, apenas después de unos hermosos segundos de vuelo. Los más elegantes se despliegan como maripositas y quedan adheridos al primer contacto, giran su cabezón encasquetado y sonríen desde las alturas a su Aquiles, que se deja aplaudir con falsa modestia.

Algunos, con menos carisma o experiencia, se encogen al llegar y resbalan sobre sí mismos por el spiderweb desde arriba hasta el suelo, con éste ruido seco de adherir-despegar-adherir que hace el velcro, chas, chas, chas, vergonzosamente.


1 comentario:

  1. Lástima que los blogs estén de capa caída porque un post como este se merece un montón de comentarios. Genial!!!

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