1. Las personas que beben incesantemente de una botellita de agua, mohosa de tanto refill, que beben sin sed cada 4 minutos y después de cada sorbito mínimo hacen: "ahh!".
6. Los que usan puntos suspensivos para acabar toda frase escrita.
8. La gente que usa ropa fucsia y que emplea nombres de colores como: blanco roto, pistacho y azulón.
2. Y sobre todo, a aquellos que cuando te ven comiendo un yogurt o una galleta preguntan: "¿y te funciona?", es decir, todos aquellos que comen para cagar.
lunes, 13 de junio de 2011
sábado, 11 de junio de 2011
Au revoir
Seria grosero hablar de vos, con las pocas palabras que me se y desde esta casa ajena y amable que usurpo con gentileza. Con este paisaje que no es el cotidiano colandose por la ventana y las faltas de ortografia en que incurro por pereza de buscar el simbolo correcto en lugar de intuirlo como siempre hago.
La cerveza es amarga.
Hoy me permito ser menos cortes, hacer mas silencios y no dejar a la calle que entre al edificio, me incito a no saludar en su idioma a los vecinos. Me autorizo para escupir desde la quinta planta, mear en una maceta e insultar a un pordiosero, en voz alta, incluso negarle una moneda mirandolo de frente.
Y me dejo sentir envidia y frio.
Siento, que la primavera egoista se empegna en que el verano no sacuda las nubes. A veces le gana, y llueve. Siempre pense que detras de tanta flor algo oscuro debe esconderse, es el eterno problema de las flores.
Y vos, que ya nunca oliste la primavera. Desde mi perspectiva no te perdiste mucho. En cambio un buen cielo azul de invierno si que te hubiera fascinado (porque todavia nos parecemos tanto!). Un invierno o un otogno rojizo, que para vos hubiera sido extragnisimo.
Los amigos, cobijados en el Palais de Tokio, gesticularan en lenguajes que en otro momento comprenderia. Uno con las ugnas de la mano derecha largas y afiladas, la lesbiana casi menor de edad que lo ama como si el fuera una hembra voluptuosa, la pareja que pondra paises entre ellos porque uno no quiere ir mas lejos con el otro (pero esto no es un problema, cenan juntos, duermen juntos...cosas de esta gente civilizada) y el ser fantastico que fuma a borbotones, sonrie y habla de Camboya.
Se ha confirmado que no la vere mas. Asi, como se confirma que alguien ha ganado unas elecciones presidenciales. Se confirma y se reconoce la victoria o la derrota.
Y yo solo quisiera poder contar las cosas de ella con alfabetos sin estrenar. Pero soy demasiado torpe.
Habria sonreido tanto en el paseo que di esta magnana...
(Odio usar puntos suspensivos, es buena la indulgencia de la tristeza).
La cerveza es amarga.
Hoy me permito ser menos cortes, hacer mas silencios y no dejar a la calle que entre al edificio, me incito a no saludar en su idioma a los vecinos. Me autorizo para escupir desde la quinta planta, mear en una maceta e insultar a un pordiosero, en voz alta, incluso negarle una moneda mirandolo de frente.
Y me dejo sentir envidia y frio.
Siento, que la primavera egoista se empegna en que el verano no sacuda las nubes. A veces le gana, y llueve. Siempre pense que detras de tanta flor algo oscuro debe esconderse, es el eterno problema de las flores.
Y vos, que ya nunca oliste la primavera. Desde mi perspectiva no te perdiste mucho. En cambio un buen cielo azul de invierno si que te hubiera fascinado (porque todavia nos parecemos tanto!). Un invierno o un otogno rojizo, que para vos hubiera sido extragnisimo.
Los amigos, cobijados en el Palais de Tokio, gesticularan en lenguajes que en otro momento comprenderia. Uno con las ugnas de la mano derecha largas y afiladas, la lesbiana casi menor de edad que lo ama como si el fuera una hembra voluptuosa, la pareja que pondra paises entre ellos porque uno no quiere ir mas lejos con el otro (pero esto no es un problema, cenan juntos, duermen juntos...cosas de esta gente civilizada) y el ser fantastico que fuma a borbotones, sonrie y habla de Camboya.
Se ha confirmado que no la vere mas. Asi, como se confirma que alguien ha ganado unas elecciones presidenciales. Se confirma y se reconoce la victoria o la derrota.
Y yo solo quisiera poder contar las cosas de ella con alfabetos sin estrenar. Pero soy demasiado torpe.
Habria sonreido tanto en el paseo que di esta magnana...
(Odio usar puntos suspensivos, es buena la indulgencia de la tristeza).
martes, 7 de junio de 2011
Lanzad al Enano!
Así que se utiliza un mono, que no un simio, que está atravesado por bandas del material peludo o del puyoso -hay 2 teorías sobre la seguridad al respecto-.
Una vez confeccionado el mono, que debe fabricarse en una tela gruesa pero llamativa , se instalan dos asas muy bien cosidas, una en la parte de la espalda, de hombro a hombro más o menos y otra de nalga a nalga...más o menos.
Así, el peso del enano quedará muy bien distribuido para aquel deportista que deba elevarlo por los aires.
Lo que puede desequilibrar el peso eventualmente es el tema del casco, porque una característica de los enanos actuales (a falta de información completa sobre los mesopotámicos, que dicho sea de paso, deben haber sido una delicia para el lanzamiento) es la cabeza de volumen enorme. Por eso hay algunos de cabeza media tan asediados por los lanzadores. Un lanzador profesional siempre lleva su propio enano para el que seguramente tendrá un moderno uniforme y una dieta severa.
El truco está en elevarlo con confort hasta la altura del pecho y nunca sobre la cabeza, e impulsarlo hacia adelante con la fuerza de la pierna izquierda, que se deja apoyada y desplazada hacia atrás para evitar lesiones lumbares. Además, de esta forma se previenen los accidentes como el triste y conocido caso de Midgetón & Johnny Templerley en Oklahoma, 1962.
El enano debe ser lanzado de forma frontal, es decir, que lo primero que toque el telón receptor o spiderweb, en el argot purista del Midget Tossing sea la parte de la barbilla y el abdómen. El telón evidentemente está hecho del material complementario a las tiras de velcro del trajecillo. El enano habilidoso sabe que debe desplegar sus miembros justo al llegar al telón de manera que aumente la superficie de adherencia. También debe saber que si abre sus piernecitas y bracitos antes de tiempo, entorpecerá su aerodinamia...y fatalement, caerá al suelo.
Cuando por fin, el espectador tiene el placer de observar a la figurilla en vuelo (personalmente me fascinan enfundados en un monito verde), la sensación es de vértigo y felicidad.
Ahí va, con su boca muy abierta al viento y los párpados apretadísimos mientras el deportista lo observa orgulloso, como un padre!
Y el cúlmen viene con el esperado aterrizaje en superficie vertical, apenas después de unos hermosos segundos de vuelo. Los más elegantes se despliegan como maripositas y quedan adheridos al primer contacto, giran su cabezón encasquetado y sonríen desde las alturas a su Aquiles, que se deja aplaudir con falsa modestia.
Algunos, con menos carisma o experiencia, se encogen al llegar y resbalan sobre sí mismos por el spiderweb desde arriba hasta el suelo, con éste ruido seco de adherir-despegar-adherir que hace el velcro, chas, chas, chas, vergonzosamente.
lunes, 6 de junio de 2011
Me gusto
Cuando recién me suelto el pelo después de haberlo tenido mordido horas por un caimán chino. Y entonces es rizado.
Cuando llevo la blusita de franela un poco underwear y se me ven los hombros famélicos.
Y me toco las clavículas.
Con los índices, simultáneamente.
Me gusta cómo me veo reflejada en el cristal cuando leo sentada en el sofá, me miro de reojo.
Me gustan mis piernas cuando llevo tacones muy altos. Me disfrazo y me encanto.
Me gusto cuando canto desentonada con los excesivos audífonos verdes, en el metro.
Y cuando conduzco fuera del límite de velocidad con una sóla mano (porque la otra la tengo escayolada).
Cuando bailo con los ojos cerrados, los abro y alguien se está burlando.
Cuando como con maneras de camionero en una mesa donde no hay más que amigas anoréxicas.
Me gusto porque no sé jugar al Paddel pero veo el fútbol apasionadamente.
Me gusto hablando en una reunión de señores todos, mayores todos.
Y cuando me revuelco con mi perro en el suelo y me rompe la nariz.
Un poco menos cuando estoy distante.
Y nada, pero nada, cuando lluevo.
Cuando llevo la blusita de franela un poco underwear y se me ven los hombros famélicos.
Y me toco las clavículas.
Con los índices, simultáneamente.
Me gusta cómo me veo reflejada en el cristal cuando leo sentada en el sofá, me miro de reojo.
Me gustan mis piernas cuando llevo tacones muy altos. Me disfrazo y me encanto.
Me gusto cuando canto desentonada con los excesivos audífonos verdes, en el metro.
Y cuando conduzco fuera del límite de velocidad con una sóla mano (porque la otra la tengo escayolada).
Cuando bailo con los ojos cerrados, los abro y alguien se está burlando.
Cuando como con maneras de camionero en una mesa donde no hay más que amigas anoréxicas.
Me gusto porque no sé jugar al Paddel pero veo el fútbol apasionadamente.
Me gusto hablando en una reunión de señores todos, mayores todos.
Y cuando me revuelco con mi perro en el suelo y me rompe la nariz.
Un poco menos cuando estoy distante.
Y nada, pero nada, cuando lluevo.
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